Papa Francisco: “Hay que buscar la santidad como don Álvaro”

29 de septiembre de 2014 02:37 AM

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Papa Francisco: “Hay que buscar la santidad como don Álvaro”

El papa Francisco recalcó la vocación de don Álvaro del Portillo, beato, e invitó a los fieles a vivir la fe desde la sencillez de la vida. La celebración por beatificación, realizada el sábado, continuó ayer en Madrid con una misa celebrada por el prelado del Opus Dei.

El papa Francisco destacó la figura de don Álvaro del Portillo, el nuevo beato y quien fue sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer al frente del Opus Dei, y animó a los fieles a “no tener miedo de ir a contracorriente” y encontrar “el camino de la santidad en la sencillez y cotidianeidad de la vida”.

El sumo pontífice recalcó que “el beato Álvaro amó y sirvió a la Iglesia con un corazón despojado de interés mundano”. Este simple hecho es un llamado para todos los fieles, según dijo el papa.

En una carta enviada al prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, con motivo de la beatificación de Del Portillo y leída al inicio de la ceremonia del sábado, el papa Francisco afirmó que “hay que salir de nuestros egoísmos y comodidades e ir al encuentro de nuestros hermanos”.

La ceremonia de beatificación se celebró el pasado sábado en Madrid y fue presidida por el delegado del papa Francisco, el cardenal Angelo Amato, y asistieron cerca de 200,000 personas.

“No podemos quedarnos con la fe para nosotros mismos, es un don que hemos recibido para donarlo y compartirlo con los demás”, subrayó el pontífice, quien destacó el ejemplo de Del Portillo, que recorrió muchos países “fomentando proyectos de evangelización, sin reparar en dificultades, movido por su amor a Dios y a los hermanos”.

El papa Francisco afirmó que don Álvaro del Portillo envía un mensaje muy claro “que nos dice que nos fiemos del Señor”, porque “nunca nos defrauda” y “siempre está a nuestro lado”.

Destacó que el reconocimiento del amor de Dios “despertó en el corazón” de Del Portillo “deseos de seguirlo con mayor entrega y generosidad” y de “vivir una vida de humilde servicio a los demás”.

“Nunca una queja o crítica, ni siquiera en momentos especialmente difíciles, sino que, como había aprendido de San Josemaría Escrivá de Balaguer, respondía con la oración, el perdón, la comprensión, la caridad sincera”, dijo.

El pontífice recordó que el nuevo beato se veía delante de Dios “con las manos vacías, incapaz de responder a tanta generosidad”. “Pero la confesión de la pobreza humana no es fruto de la desesperanza, sino de un confiado abandono en Dios”, aseguró.

El nuevo beato Álvaro del Portillo fue elegido en 1975 para sustituir al frente del Opus Dei a Escrivá de Balaguer, fallecido en junio de ese año, después de que el propio Escrivá le hubo designado antes de morir.

El milagro acreditado consiste en la recuperación de un niño, que a los pocos días de nacer sufrió un paro cardiaco de más de media hora y una hemorragia masiva.

El prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, celebró ayer una misa de acción de gracias por la beatificación de su antecesor, don Álvaro del Portillo, y dedicó una oración por la familia, que es “la escuela del Evangelio”.

En su homilía, Echevarría puso en valor la importancia de la familia, “lugar donde cada uno se sabe amado por sí mismo, tal como es”, y se sumó a las “súplicas de toda la Iglesia” por la “comunión de amor” y “escuela del Evangelio” que es la familia. Echevarría, que sucedió a don Álvaro del Portillo en 1994 al frente del Opus Dei, agradeció la labor de las miles de familias reunidas en Madrid con motivo de la beatificación.

El religioso repasó la figura del beato Álvaro del Portillo, “un hombre cuya sonrisa bendecía a Dios” y que “transparentaba la misericordia divina con su solidaridad con los más pobres y abandonados”.

Echevarría recordó también las palabras del papa Francisco con motivo de la beatificación de Del Portillo: “No podemos quedarnos con la fe para nosotros mismos, es un don que hemos recibido para donarlo y compartirlo con los demás”.

El beato Álvaro “nos anima a no tener miedo de ir a contracorriente y de sufrir para anunciar el Evangelio” y “nos enseña además que en la sencillez y cotidianidad de nuestra vida podemos encontrar un camino seguro de santidad”, concluyó el prelado.

Fuente: laprensagrafica.com

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