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De faltas responsables y otras yerbas

6 de abril de 2015 03:00 AM
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El abogado Carlos Avelar, sentó un nuevo término, que creo amerita un debate serio y no solo la explosión sarcástica en las redes sociales. “Infidelidad responsable”, bien puede ser una forma de decir, que la pareja con la que se es infiel, no ejerce la antiquísima profesión de “servicios sexuales”. También puede significar, que ésta, tampoco tiene pareja formal, en cuyo caso, significaría una infidelidad en doble sentido. Pero más que todo, creo, debería significar que se asume como “responsable”, porque hay afecto, respeto, consideración, soporte económico, entre otras cosas. Así, habrá mujeres que llevan una “infidelidad responsable” porque la “otra pareja” les proporciona un apoyo moral, afectivo y económico, que su marido no les da en la crianza de los hijos y la manutención del hogar.

El caso del pastor Carlos Rivas, no encaja del todo en esa modalidad; para empezar, porque golpeaba y humillaba a su amante, y para seguir, porque ahora que se descubre todo, le arrebata los bienes que le regaló en el marco de esa “infidelidad responsable”. Es evidente entonces, que solo era infidelidad, que lo “responsable”, solo es un invento de su abogado defensor.

Pero las justificaciones con términos suavizantes no son nuevas. Hay ideologías, por ejemplo, que se basan en algunos de sus dogmas, para justificar cualquier falta, ilícito, delito, incluso, asesinatos y masacres. Así, la antigua URSS bajo el mando de Stalin, en el transcurso de un año, en el marco de “La Gran Purga” asesinó a más de un millón y medio de rusos y de otras naciones y razas, bajo el argumento de “la responsabilidad de defender la revolución”. En otros países, se reprime, asesina, encarcela y calla a la población con el mismo argumento. Sin ir muy lejos, las masacres de gente inocente como la del Mozote y otras, se dieron en el marco de la lucha anticomunista, bajo argumentos de “responsabilidad” patriótica.

Es importante tomar en serio este tema de las justificaciones. Más, cuando éstas forman parte de ideologías políticas y religiosas. El Estado Islámico, descabeza y quema hombres mujeres y niños, amparados en los dogmas del Corán, por la “responsabilidad” de convertir al mundo, al Islam. EE.UU. en el 2003, con justificaciones de “responsabilidad antiterrorista”, inició una aventura de invasiones que han convertido a los países ocupados, en semilleros del terrorismo. Eso de las justificaciones no debemos tomarlo muy a la ligera.

La ideología de un partido conocido por todos, para cerrar la reflexión, explica que en El Salvador se vive una guerra de clases,que se libra en las elecciones. Y se terminará, cuando “la clase oligárquica actual sea reemplazada por otra, pero más dadivosa”. (Ojo, la guerra de clases, es entre dos oligarquías). Para ellos, cada institución ganada, es territorio partidario propio, una nueva trinchera de lucha, y no están dispuestos a devolverlo. ¿Justificación?, “responsabilidad con el proletariado”. Su objetivo, es desarticular la “democracia burguesa” como le llaman, usando a esta misma, en su contra; y cuando no es posible, hacer fraudes “responsables”, para conservar las instituciones y seguir avanzando desde ahí, para la conquista del “Poder Total”. Y una vez ahí, como dijo José Luis Merino, “que el gobierno ya nunca cambie”. O como dijo el doctor Bukele, “que el fmln gobierne para siempre”.

El punto es que justificaciones ha habido, hay y seguirá habiendo; pero debemos estar alertas en definir lo que tiene y lo que no tiene justificación, por más “responsabilidad” que se apele. Debilitar o intentar desarticular la Democracia; en su aspecto de conservar en la ciudadanía la capacidad de mantener o cambiar cuando quiera, sus gobernantes, no tiene y nunca tendrá justificación. Los gobiernos deben saber que son transitorios, que dejan de ser parte de los partidos al asumir las instituciones. Que no pueden gastar en campaña el dinero de los impuestos; que es a través de resultados concretos y no ficticios, que deben ganarse su permanencia. Que la “responsabilidad” es con todos y cada uno de los salvadoreños, no importando su condición ni mucho menos su forma de pensar. Es nuestro deber como ciudadanos, exigir con fuerza que esta “responsabilidad total”, sea asumida por el gobierno y que supere de una vez por todas, su “incapacidad responsable”.

Fuente: elmundo.com.sv

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