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Las cartas y la muerte del John Dillinger santaneco

9 de marzo de 2015 01:34 AM
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Las cartas y la muerte del John Dillinger santaneco

1°) El 28 de Diciembre del año próximo pasado me encontraba en el salón “Florida”, en compañía de otors (sic) amigos y habiendo sido injuriado, sin provocación, por don Simón Avilés, tuvimos un incidente personal a consecuencia del cual se presentó la Policía y capturó a todos los presentes. Debo aclarar que ninguno de los presentes estábamos armados.

Estando ya en la comandancia de la Policía, un motorista de la Dirección por el hecho de estar frente al lugar donde ocurrió el incidente, fué (sic) a traer mi carro P-1109 y el carro de don José Romero cuya matrícula en aquella fecha era P-757.

Al hacerse el registro de los carros se encontraronlas (sic) siguientes armas: en el baúl del mío, dos corvos, un cuchillo de monte y el revólver de mi mandador, y en el carro del señor Romero, una escuadra pequeña calibre 25.

Dichas armas son todas de mi propiedad y las andaba llevando porque acababa de regresar de mi finca y no había llegado a mi casa todavía. Para no portarlas en la ciudad las dejé guardadas en el carro en el lugar donde fueron encontradas por la Policía, en presencia del Director y del Sub-Director y mediante el acta correspondiente que se levantó.

2°) El 31 de agosto del corriente año, como a las 10 y media de la noche, viniendo de la casa del señor don José Antonio Carballo, fuí (sic) arrestado por la Policía Judicial por los motivos que son de su conocimiento, y que mi madre, doña Emilia Interiano, refirió a Ud. con todo detallismo en la carta que le dirigió el 9 de septiembre de este mismo año. Como el señor Carballo vive en las afueras de Santa Ana y yo había ido a visitarlo a pie, era portador de un revólver calibre 38 de los que llaman “buldog”, marca Colt, el cuál (sic) fue decomisado por los Agentes de la Judicial.

Dichas armas me están haciendo falta para la custodia de las fincas, particularmente ahora que se acerca la cosecha en que mantendremos varios centenares de quintales de café en los patios; en consecuencia, atentamente le solicito se digne ordenar me sean devueltas, para lo cual me allano a extender los comprobantes del caso y a pagar los derechos que corresponden.

Archivo General de la Nación, Fondo Gobernación, caja Policía, n.º 3, carpeta 310.2. Título: Armas, comercio, portación, comisos, sin título de expediente, 1943.

1°)-Con anterioridad a la denuncia que presenté ante su autoridad yo había solicitado al Señor Director de la Policía de esta ciudad que citara al individuo Jesús Oliva a efecto de gestionar el pago de QUINIENTOS COLONES (C 500.00) que el expresado Oliva es en deberme desde hace mucho tiempo, quién, en vez de tratar de hacer honor a sus obligaciones, cada vez que es requerido por mi hijo para el pago, se apresura a denunciarlo haciéndolo aparecer como si Ernesto lo amenazara o tratara de cometer alguna violencia. El Señor Director había ya evacuado dos citaciones y sólo faltaba la tercera parte en caso de renuencia del deudor hacerlo comparecer por apremio y ver a que arreglo podíamos llegar, a fin de evitar que bajo este pretexto pueda Oliva, más adelante, calumniar a mi hijo en alguna forma.

Rogándole se digne excusar mis molestias, reitero al Señor Ministro el testimonio de mi aprecio y consideración,

Fuente: elfaro.net

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